• ¿Cómo se gobernará en el siglo XXI? Las transformaciones contemporáneas de la democracia

    Nuestras formas de gobierno son todavía prisioneras de la forma de pensar propia del mundo en el que se formó la ciencia moderna, un mundo mecanicista, de causalidades lineales y relativa simplicidad. Hay que volver a pensar el gobierno en la era de las redes y de la complejidad organizada.Tenemos que aprender a manejarnos en escenarios de mayor inestabilidad a la hora de construir ciudades y sistemas de energía inteligentes, prevención de conflictos, lucha contra el cambio climático, combate contra la pobreza, inestabilidad financiera, degradación medioambiental o gestión de las crisis.

    Y esto implica que debemos mejorar nuestra capacidad estratégica y concebir de una manera menos vertical la relación entre gobernantes y gobernados. El mundo de la complejidad no es incompatible con la democracia, todo lo contrario: la democracia es el sistema de gobierno mejor preparado para gestionar la complejidad.